🧠 EL NUEVO ANALFABETISMO: SABES USAR TODO Y NO ENTIENDES NADA

Este artículo no es para tontos. Es para listos.

Mira, cariño, vamos a decirlo sin rodeos porque ya cansa fingir educación intelectual. Nunca en la historia hubo tantos humanos hiperconectados y tan poca gente pensando de verdad. No es una metáfora. Es una escena diaria.

Tienes WiFi, auriculares caros y, además, una opinión para todo. En una sola tarde “aprendes” geopolítica, psicología, inversión y hasta pan de masa madre. No dominas nada; aun así, hablas de todo y, por si fuera poco, lo haces con orgullo.

No te falta información. Te sobra estupidez funcional.


El analfabeto antiguo no sabía leer. El nuevo lee tanto que no entiende nada. Consume palabras como snacks. Traga titulares. Mastica conceptos a medias y los escupe como certezas.

No lees libros. Lees reseñas. No estudias historia. Ves resúmenes. No piensas problemas. Buscas atajos con tipografías bonitas. Confundes rapidez con inteligencia porque parar te da ansiedad.

Tienes Wikipedia abierta en la cabeza y crees que eso es pensar. Es como tener una ferretería en casa y sentirte ingeniero mientras el váter pierde agua desde 2019.


Antes, el ignorante callaba. Ahora tiene micrófono.

Hoy basta con siete vídeos, dos podcasts y un gráfico animado para que cualquiera se convierta en experto. Da igual el tema: economía, guerras, nutrición o política; todo acaba cabiendo, al final, en una opinión mal masticada.

El conocimiento superficial no genera prudencia. Genera arrogancia. Porque cuando no profundizas, no ves el abismo. Y si no ves el abismo, hablas fuerte y sin vergüenza.

Así nace el nuevo sabio: alguien incapaz de sostener tres ideas seguidas pero convencido de que los demás están manipulados.

Frase Corrosiva:


Decir “yo me informo en redes” debería activar un protocolo médico. Es equivalente a decir que te operas siguiendo un tutorial grabado por un tipo con gorra.

Las redes no informan. Te entrenan. No te explican el mundo. Te lo trocean para que encaje en tu rabia favorita y no te salgas del carril.

No sales con ideas. Sales con reflejos. Ves un titular y tu cuerpo ya sabe si tiene que enfadarse o aplaudir. Como un perro bien adiestrado, pero con opinión política.

Has confundido la biblioteca con un gimnasio de odio. Repites eslóganes creyendo que son pensamientos.

Frase Brutal:


Nada delata más al nuevo analfabeto que esta frase: “eso ya lo sabía”.

No importa lo que escuches. Si no cabe en tu marco mental, lo reduces. Si no confirma tu prejuicio, lo descartas. No buscas aprender. Buscas no quedar como idiota.

Has matado la curiosidad porque pensar de verdad implica aceptar que no sabes. Y eso hoy se vive como una humillación pública.

Frase Espejo:


Crees que eliges lo que piensas. Mentira. Eliges entre menús emocionales precocinados.

No te controlan por lo que compras, te manejan por cómo te sientes: cuándo saltas, cuánto te dura la rabia y a quién te toca odiar esta semana.

Y encima lo llamas libertad porque puedes deslizar el dedo mientras te vacían la cabeza.

Frase Diagnóstico:


El nuevo analfabetismo no se arregla con más datos. Se pudre con ellos.

Pensar vuelve cuando te callas, lees algo largo, no opinas en caliente y soportas no tener razón durante cinco minutos seguidos.

Esto no va de volver al pasado. Va de dejar de huir del pensamiento como si fuera una enfermedad.

Frase Final:

🖤 Rocío Aso Iguarán

Firma de Rocío Aso Iguarán

El problema no es no saber. El problema es seguir intentando entender.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio