Del poliamor a la sanidad pública, de la diversidad boutique al patriotismo fiscal: todo es mentira, pero con buena iluminación.
Frase clave:
mentiras sociales modernas
Nos dijeron que amar era resistir, que ser gay era revolucionario, que el poliamor te curaba el apego y que los fachas solo eran fachas, no consumidores de seguridad social. Nos tragamos el arcoíris, el tofu, la bandera y hasta el concepto de libertad envuelto en tweets y slogans de multinacional. Pero ya basta. No nos posicionamos. Solo ajustamos cuentas con el relato. Y este, como era previsible, se cae a trozos.
🧱 DIVERSIDAD PERFORMATIVA: LA EMOCIÓN CON PROTOCOLO
La identidad ya no se vive, se representa. Ser gay no basta. Ahora hay que militarlo, rentabilizarlo y contarlo con plantilla de Canva. Las apps venden visibilidad, no vínculos. El amor es branding. El poliamor, un excel emocional. Y el deseo, un KPI. La diversidad real molesta. La decorativa, vende. Nada nuevo bajo el foco: el dolor ahora necesita paleta de colores y música de reel.
Frase Fluorescente:
No te aceptan por ser quien eres, sino por cómo lo editas.
🪓 LOS FACHAS Y SU MERCADO DE VALORES (Y VÓMITOS)
Defienden el mercado, pero corren a la sanidad pública cuando les duele el pecho. Aman España, pero tributan en Andorra. Odian la subvención, salvo cuando es para ellos. Quieren mano dura con los migrantes, pero contratan en negro. El sentido común es su comodín retórico, el victimismo su verdadera bandera. Dicen odiar lo público, pero se agarran a ello como a la bandera cuando les sangra el IRPF.
Frase Ibérica:
El patriotismo se acaba donde empieza el ticket de urgencias.
🧬 PROGRES DE LUJO: CUANDO TU ÉTICA LLEVA AIRPODS
Los progres de ahora comen ecológico, beben con pajita de bambú y viajan en low cost para salvar el planeta… tres veces al año. Hablan de justicia social desde su iPad, gestionan traumas con meditación pagada y se graban llorando para generar conversación. El veganismo como penitencia, el poliamor como evasión emocional y el antirracismo como estética de feed.
Frase Biodegradable:
Si tu activismo cabe en una tote bag, probablemente no cambie nada.
📉 TRABAJO EMOCIONAL: LA EMPRESA COMO TERAPIA FAKE
Nos prometieron empleos con propósito. Nos dieron burnout con manual de marca. Las startups ofrecen clases de yoga mientras precarizan en silencio. El jefe se hace coach y te habla de vulnerabilidad… mientras congela sueldos. Se presume de cultura empresarial mientras se ignoran los derechos básicos. ¿Querías derechos laborales? Te damos ping pong y fruta.
Frase Corporativa:
Si necesitas mindfulness para soportar tu curro, igual no es tan vocacional.
🧿 EL RELATO DE LA LIBERTAD: TODO ESTABA ESCRITO
Nos dijeron que éramos libres. Que podíamos elegir todo: género, dieta, ideología, pareja, trabajo. Pero todo lo que eliges ya estaba predefinido. Tus opciones vienen empaquetadas con eslóganes. No decides: consumes. El sistema no te reprime, te da alternativas. Y tú, mientras tanto, aplaudes. Con filtro.
Frase Final:
La libertad no es elegir entre menús. Es aprender a dejar la mesa.
🛰️ PD:
Escrito desde una cafetería con wifi rápido y conciencia política de saldo. Los camareros llevan camiseta progre, el jefe vota a Vox y nadie pregunta por qué. Suena ese tipo de remix que todo el mundo detesta pero nadie se atreve a parar: Quevedo, Tini y Ozuna en modo “Punto G» para masas con crisis de identidad”. Una influencer vegana le grita a su madre por WhatsApp mientras etiqueta su smoothie como antiespecista. En la mesa de al lado, un tipo con pulsera de España se queja de los inmigrantes… justo cuando su jardinero, en perfecto español de Quito, le trae el pedido. Piden tostadas sin gluten, pero si el café no es de cápsula, lloran. Y ahí está el país: teatral, estéticamente indignado y emocionalmente a plazos.
Si te arde la estética y el espejo, hay más bisturí visual en Veneno Visual.
🖤 Rocío Aso Iguarán
No vengo a arreglar el mundo. Solo a ponerle un espejo con buena luz y dejar que se asuste solo.



